RESUMEN DE LA EXPEDICIÓN
DEL CANTÁBRICO A DOS MARES - Año 2017
En 2018 salí del garaje de mi casa en España rumbo al Cáucaso. El viaje tenía un pequeño ritual: salir con una botella que contenía arena del mar Cantábrico para mezclarla con la del mar Negro y la del mar Caspio. Recorrí y exploré Georgía, Armenía y Azerbaiyán. Era una parte del mundo que entonces seguía marcada por la antigua Unión Soviética y por conflictos que habían dejado fronteras difíciles de cruzar. Uno de ellos, Nagorno-Karabaj que llevaba décadas enfrentando a Armenia y Azerbaiyán. Atravesé también este territorio, donde tuve que hablar con los militares del puesto fronterizo para pedirles que no me sellaran el pasaporte: si quedaba constancia de mi entrada en este territorio podía tener problemas para entrar después en Azerbaiyán. Gracias a ello pude continuar el viaje y conocer un territorio donde aquella historia todavía se sentía en el paisaje y en las personas.
El Cáucaso fue también un viaje de contrastes: la herencia soviética convivía con una mirada cada vez más europea; las montañas cambiaban de un día para otro y cada país tenía su propia identidad.
En Georgia descubrí lugares somo Uplistsikhe, la antigua ciudad excavada en la roca, y llegué hasta Ushguli, en las montañas de Svaneti, uno de los asentamientos habitados más altos de Europa.
En Armenia me encontré con sus impresionantes iglesias ortodoxas y sus increíbles paisajes.
Y en Azerbaiyan con el contraste de Bakú y sus Flame Towers, entre otras muchas cosas.
Pero como siempre, lo mejor del viaje no estaba en los mapas, estaba en la gente que iba apareciendo en el camino.
Por aquel entonces todavía no hacía videos para Youtube, así que en esta ocasión os voy a enseñar aquel viaje a través de unos pequeños carruseles de imágenes. 👇