África
África no fue solo un destino. Fue una transformación.
Durante meses recorrí el continente sobre dos ruedas, atravesando paisajes infinitos, desiertos implacables y caminos que parecían no tener final. Me crucé con animales salvajes, vadeé ríos imposibles y descubrí rincones que no aparecen en los mapas.
Pero África no fue solo naturaleza salvaje. En Etiopía viví uno de los momentos más duros de mi vida viajera, un episodio que casi me cuesta todo. Y, aun así, el viaje continuó.
Avance por Sudán, un país desconocido pero en el que encontré a buenas personas. Cruce Arabia Saudita, que años atrás me había prohibido la entrada por ser mujer y esta vez me permitió conocerlo, hacer amigos y mirar más allá de los prejuicios, regresando por Iraq, donde encontré hospitalidad.
DIARIO DE RUTA SOÑAR EL MUNDO EN MOTO